El acoso moral en las demandas judiciales – 2ª parte

El “mobbing” y el “bulling”. (2ª parte y final)

Centrándonos en las situaciones de falso “mobing”, he de decir que quién sale más perjudicado es el denunciado ya que le puede llegar a suponer un estigma difícil de quitar o eliminar aunque sea inocente puesto que, el ser humano, tiene por costumbre difundir los rumores negativos y ello llegar a perjudica social, profesional y personalmente al denunciado.

Tipos de rasgos y personalidad en la escritura de un acosador y victima

En la escritura de ambos, denunciante y denunciado, se suele ver claramente la personalidad de cada uno y, si la persona denunciante, por ejemplo, ha sufrido realmente el acosos, va a mostrar unas variaciones en su escritura que reflejan claramente la situación en la que vive en ese momento y, si se compara con escritura anteriores al sufrimiento del “mobbing”, esas variaciones serán más evidentes. Es más, si la intensidad del acoso es muy grande y el individuo tiene una personalidad débil, se podrá apreciar una tremenda depresión e incluso un proceso que pueda llevar a una autolesión, tanto el nerviosismo como la intranquilidad y los medios estarán presentes en toda la escritura. La fortaleza psíquica de la persona va a ser la que marque unas pautas en el proceso.

El denunciante podrá engañar a los demás, pero su escritura revelará la realidad, puesto que los trazos que se realizan al escribir vienen a ser como un escáner de su pensamiento, de su estado psíquico, del momento en que se encuentra y en ella se apreciarán los rasgos que puedan denotar si hay verdad o mentira en lo que se dice, lógicamente el texto a escribir tiene que tener un contenido preparado por el perito o grafopsicólogo, con el fin de detectar todo lo que interese conocer.

En cuanto al denunciado, se podría decir, en caso de que fuera cierta la denuncia, que si su actitudes algo habitual o cotidiano, en su escritura también se mostrarán unos rasgos propios y peculiares que caracterizan al que hace el “mobbing” y, en casos graves, con rasgos escriturales que denotan violencia, ese “mobbing” se llega a transformar en bullying”.

Llegados a esta parte he de explicar la diferencia entre uno y otro, aunque algunos ya la sepan. El “mobbing” o acoso laboral o moral, es el hecho de acosar, hostigar e incluso producir miedo o terror en el lugar de trabajo a una persona o personas. En este caso la violencia psicológica que se recibe, injustificadamente, a trabase de actos negativos y hostiles sistemática y recurrentemente, afectan a la persona o personas que la reciben, durante un tiempo prolongado, sean meses o años.

Lo que se pretende la mayoría de las veces es que la persona abandone su puesto de trabajo. En otros casos, puede ser también motivado por algo personal que el superior tenga sobre la otra persona de rango inferior, que muchas veces es el peligro del puesto de trabajo del superior por la validez de la de rango inferior, que puede hacer peligrar su puesto ya que reconoce la superior capacidad de trabajo que tiene. En este caso es cuando el “jefe” empieza a practicar el acoso con el fin de desprestigiar a la otra persona ante los demás superiores.

En caso de que se utilice la violencia física, el “mobbing” se convierte en “bullying” puesto que el maltrato pasa a ser físico y hace que la persona que lo recibe, aparte de afectarle emocionalmente, comience a vivir un verdadero martirio y esté en continuo terror a la hora de tener que ir a trabajar, volviéndose una persona triste, solitaria y desconfiada, pudiendo llegar al suicidio.

Todo esto se puede prevenir haciendo un estudio o análisis de la persona a través de la escritura, evolutivamente, es decir, cada mes o cada semana según la situación. De esta forma se podría atajar antes de que sea tarde ya que se pueden ir viendo las diferencias experimentadas a lo largo del tiempo, en torno a su escritura.

Como he dicho con anterioridad, esto también se puede apreciar en el momento de que haya una denuncia, ya que si se pide un cuerpo de escritura, tanto al denunciante como al denunciado, se puede ver si hay verdad o falsedad. No es un trabajo fácil pero el informe que puede salir del estudio o análisis de las escrituras puede ser muy determinante judicialmente, en base a una defensa o acusación, todo ello dependerá también de los conocimientos de la persona a la que se encargue dicho trabajo, puesto que, como he dicho en otros artículos, la profesión del perito calígrafo y del grafopsicólogo no está regulada y los conocimientos pueden variar entre unos y otros, así como su experiencia.

1ª parte: El acoso moral (mobbing) en las demandas judiciales

 

(Artículo escrito por D. Luis Ángel Santa Cruz)